La capilla de Mosén Rubí

Uno de los lugares más especiales de Ávila para nosotros es la capilla de Mosén Rubí. Y aunque es de una belleza increíble y entre sus muros puede sentirse la historia de la ciudad, son muchos los turistas (e incluso algunos abulenses) los que no la conocen.

No queremos que eso le pase a nuestros amigos de Ávila con Niños. Por eso aquí os dejamos unas pistas para que disfrutéis de ella en vuestro próximo paseo por el centro.

Capilla de Mosén Rubí

La capilla está rodeada por un pequeño jardín.

La capilla de Mosén Rubí se encuentra en la plaza de Fuente el Sol. Con vistas privilegiadas a la Muralla de Ávila y muy cerquita de la plaza del Mercado Chico.

MARÍA HERRERA Y AMPARO ILLANA

capilla de Mosén Rubí

La capilla de Mosén Rubí pertenece al último Gótico y primer Renacimiento. Se construyó en el siglo XVI por encargo de María Herrera. Ella, que quería construir aun mausoleo para su marido, Andrés Vázquez Davila, descansa junto a éste en el gran sepulcro que os encontraréis en el pasillo de la nave central del templo.

El sepulcro no deja indiferente a nadie. Por su gran tamaño y por su posición, privilegiada en una capilla no demasiado grande, si se compara con otras.

Fue tallado a finales del siglo XVI por el escultor Andrés López. Y durante unos años compartió ‘protagonismo’ con otra mujer muy conocida en España en general y en Ávila en particular: Amparo Illana, esposa de Adolfo Suárez, el abulense que fue primer presidente de la democracia española. Su presencia en la capilla de Mosén Rubí obedecía a la amistad personal entre los Suárez y el marqués de Fuente El Sol, José María de Figueroa, presidente del patronato del que depende este templo, declarado bien de interés cultural en 1983.

Ahora, y por completar esta curiosidad, la duquesa de Suárez descansa en el claustro de la Catedral de Ávila, junto a su marido.

MAS CURIOSIDADES

Pero ésta no es la única curiosidad de la capilla de Mosén Rubí. No todo el mundo sabe que las dominicas que viven en el convento del mismo nombre (y que ocupa lo que en su día fue el Hospital de la Anunciación) custodian una obra de arte única. Única por su valor artístico y por su valor histórico. Se trata del Santísimo Cristo de las Batallas: es la imagen que los Reyes Católicos portaban en sus luchas.

Es cierto que la talla no está a la vista del público. Para contemplarla hay que esperar a la noche del Jueves Santo, cuando sale en procesión por el centro de Ávila. Pero este detalle nos da una idea de la relevancia de la capilla y del convento en la ciudad de Ávila.

capilla de Mosén Rubí.

La madera contrasta con el gris del granito.

EL RETABLO Y LAS BÓVEDAS
capilla de Mosén Rubí.

El retablo de Mosén Rubí.

En cambio, lo que sí podréis contemplar en todo su esplendor es el retablo mayor. Se trata de una pieza del siglo XVII y que cuenta con pinturas de Felipe y Guillermo Drikse. Precioso.

Además, al estar el altar elevado, se puede disfrutar del mismo desde casi todos los rincones de la capilla.

Como se puede disfrutar también de las bóvedas. Seguro que os llama la atención el que su granito sea de diferente color que el resto de la capilla. Se trata de un granito rojo muy característico de Ávila. De hecho, lo encontraréis también en las zonas más antiguas de la Catedral de El Salvador.

Se trata de un granito extraído de la cantera de La Colilla, una localidad muy cercana a Ávila.

LA VISITA

Para acudir a la capilla de Mosén Rubí tenéis que tener en cuenta que no tiene un horario de visitas muy amplio.

capilla de Mosén Rubí.

El ábside de la capilla de Mosén Rubí.

Son las propias hermanas dominicas las que se encargan de abrirlo al público. Un detalle que es, por cierto, un aliciente para la visita. Porque son ellas, las mejores conocedoras de la capilla, las que no tienen reparo en acompañar al visitante y explicarle todo lo que quiera. Son muy agradables y siempre están dispuestas a ayudar. No dudéis en charlar con ellas.

La capilla de Mosén Rubí abre en horario de invierno de martes a sábados de 16,00 a 18,00 horas y los domingos y festivos de 11,00 a 13,00 horas. En verano, el horario es el mismo los domingos pero varía de martes a sábado: de 17,00 a 19,00 horas. Los lunes cierra.

Entrar al templo tiene un precio de un euro. Es un precio simbólico que ayuda a las religiosas en su mantenimiento.

Los niños menores de doce años no pagan entrada

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