Niños y Tecnología: Una ecuación compleja

Facebook, WhatsApp, Smartphones, Tablets, Snapchat … El mundo de las nuevas tecnologías está presente en la vida de nuestros hijos de forma natural, aunque a veces a los propios padres nos suene a chino. La utilización de estas herramientas nos proporciona grandes beneficios, pero también entraña ciertos peligros o efectos negativos que deberíamos tener muy presentes. Por ello, en esta sociedad de la información y la comunicación, se hace más necesaria que nunca una educación digital, no sólo para los niños, sino sobre todo para los padres.

La periodista y comunicadora Auxi Rueda, experta en redes sociales y ante todo orgullosa madre de dos niñas, reflexiona sobre el asunto. En este artículo nos aporta valiosas claves, datos útiles y consejos para poder afrontar con garantías  nuestro papel de padres respecto al uso de estas tecnologías por parte de nuestros hijos. Veamos qué podemos hacer al respecto.

Niños y tecnología. Auxi Rueda

1.- NADA DE MIEDOS.-

Fuera complejos. Que no nos asuste lo desconocido. Debemos hacer todo lo posible por asegurarnos del buen manejo de estas tecnologías por parte de nuestros pequeños. Advertirles de los peligros potenciales que pueden tener, y acompañarles en ese nuevo aprendizaje digital: estando presente cuando ellos lo utilicen las primeras veces, o simplemente darles acceso al dispositivo de manera paulatina, según las necesidades reales que tenga cada uno. Hemos de ser conscientes de que el desarrollo tecnológico y el acceso a la información es altamente positivo: de lo que se trata es de enseñarles a utilizarlo de forma racional, no naufragar en los océanos de la Red. Este es el reto al que nos enfrentamos como padres. Y para eso, tenemos nosotros que conocer de primera mano esa tecnología o esas aplicaciones. Si no has oído nunca hablar de Snapchat, quizá sea hora de que vayas creándote una cuenta.

2.- SABER PONER LÍMITES.-

Hace poco, el CIS alertaba de que un 68.3 % de los españoles consideran que el uso de Internet, el móvil o las redes sociales ha tenido un impacto negativo en la comunicación entre padres e hijos. ¿Cómo revertir esta tendencia? Steve Jobs (fundador de Apple) sorprendió al mundo cuando explicó que sus hijos tenían restringido el acceso a los aparatos tecnológicos, y que, de hecho, no usaban el iPad. Quizá Jobs ya era consciente de lo que podría suponer un uso desmedido de esos gadgets que él mismo fabricaba. No se trata de volvernos unos parias, viviendo al margen de una sociedad que está en constante evolución tecnológica. Lo que se nos pide como padres es control, sensatez y cabeza. Mucha cabeza. Porque tan perjudicial puede ser poner en las manos de un niño de 8 años su primer móvil como alejarlos de toda pantalla. Igual que nuestros progenitores nos restringían el número de horas que pasábamos frente al televisor, ¿por qué no hacer lo mismo con estos nuevos medios?

3.- SIEMPRE ACOMPAÑARLES.-

Ser padre en la era del smartphone, en la que cada dos minutos sale una nueva aplicación social, hace que la vigilancia constante sea prácticamente imposible. El problema está en delimitar dónde termina el derecho a la intimidad de los hijos y dónde empieza nuestra responsabilidad como padres. No se trata de mirar su móvil, de controlar todos sus pasos: la clave (creo yo) reside en la formación previa y el acompañamiento. Si directamente optas por el control absoluto, algo falla. Cuando pones un programa de GPS a tu hijo estás vulnerando directamente su esfera más íntima. Por eso, empieza por hablar con tu hijo desde una edad bien temprana. Explícale qué es Internet, qué peligros conlleva, y cómo debe actuar en la Red. Acompáñale en sus primeros pasos. Recuérdale que no comparta excesivos datos personales. Insístele en que una inocente foto, en el momento en el que salga de su móvil, ya ha perdido todo control sobre ella. Comparte con él sus inquietudes y aficiones: entra en su mundo. Vigila y permanece alerta, pero no espíes, pues perderás irremediablemente su confianza.

Niños y tecnología. Auxi Rueda

4.- ¿ES BUENO QUE TENGAN MÓVIL?.-

La eterna pregunta que sobrevuela todas las familias. Según un informe sobre el uso de los medios en Estados Unidos del Common Sense Media, el 38% de los menores de dos años utiliza de forma habitual los dispositivos móviles. Por tanto, no podemos negar que los menores nacen y crecen en un mundo digital. Un mundo que les envuelve, que para ellos es cotidiano, y del que no podemos aislarles como en una burbuja. Ahora bien, ¿cuándo debemos poner en sus manos su primer smartphone? Dice el CIS que en España se tiene el primer móvil entre los 11 y los 12 años, pero la realidad es que un 29,7% dispone de él a los 10 años. ¿Estamos haciendo lo correcto? En esto, los expertos coinciden: no es una cuestión de edad; se trata de valorar las necesidades particulares y las circunstancias personales de cada uno. La cuestión es si realmente están preparados para hacer un uso responsable de todas las posibilidades que le brinda tener su propio teléfono inteligente. Porque no todos los niños de la misma clase de 1º de ESO, por ejemplo, son igualmente responsables. Pero, en todo caso, lo que sí tienen claro los psicólogos y educadores es que no es aconsejable regalarlo a los 9 ó 10 años, precisamente porque no han llegado a esa madurez personal. Piensa por un momento: ¿un niño de 10 años tiene una necesidad imperiosa de mandarse mensajes de WhatsApp con sus amigos?

5.- LA MEJOR RED SOCIAL: EL PARQUE.-

Hace unos meses, en una charla que impartí a niños de 11 años, me confesaron que ellos se informaban de cuanto ocurría en el mundo a través de su timeline de Twitter. En serio, ¿qué necesidad hay de que un chico de esta edad tenga un perfil abierto en la red del pajarito azul? Las redes sociales son un submundo lleno de peligros, en el que exponemos nuestra vida a los demás, sin filtro alguno. Que un niño se abra a ese tablero de juego digital le pone en contacto con cientos de miles de desconocidos, de los cuales no sabemos sus verdaderas intenciones. Si tu hijo te demanda que le dejes abrir su cuenta de Facebook para contactar con sus amigos, recuérdale que puede quedar y charlar con ellos de miles de formas diferentes, preferiblemente presenciales. Así evitaríamos grandes males como el ‘Ciberbullying’, ‘sexting’, o el ‘grooming’. Si no se queda conforme con la explicación, no estaría de más informarle de que la edad legal para hacerse perfiles en Twitter, Facebook o Snapchat es más elevada de lo que ellos creen.

En eso consiste la educación: en saber estar en esa balanza constante, dando pautas para que esas nuevas tecnologías sean una verdadera ayuda y no nos conviertan en autómatas inadaptados. Y eso, mucho me temo, que empieza por nosotros mismos, los propios padres, que hemos de dar ejemplo con nuestro comportamiento en el uso de tablets, smartphones y similares.

Auxi Rueda.

twitter: @auxirueda

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