El Museo de Ávila

El Museo de Ávila es una de esas visitas que siempre hay que tener en mente cuando se está en la ciudad amurallada. Tanto si vives aquí cómo si vienes de turismo. Porque es un lugar en el que se puede conocer de manera sencilla y en poco tiempo la historia de Ávila y su provincia.

Y es, además, un museo estupendo para visitar con los niños. En él van a encontrar un montón de cosas que despertarán su interés y harán que su imaginación se dispare, trasladándoles a épocas lejanas: de la Prehistoria al siglo XXI con sólo recorrer unas salas.

Museo de Ávila

El Museo de Ávila se encuentra en la plaza de Nalvillos.

EL CONTINENTE: LA CASA DE LOS DEANES

Del Museo de Ávila llama en primer lugar su continente: la Casa de los Deanes, un precioso palacete con mucha historia.

Fue construido en el siglo XVI como residencia de la alta jerarquía catedralicia (de ahí su nombre). Se trata de una casa señorial en la que llama la atención, en primer lugar, su fachada. Pero también su patio interior. En ambos casos se aprecia el estilo plateresco. Y en el caso del patio, se aprecia la influencia mudéjar, Sobre todo en los característicos arcos de ladrillo.

Museo de Ávila

Imagen del precioso patio interior.

Si os fijáis, junto a muchas de las piezas del museo encontraréis un nombre, el de Bernardino de Melgar y Abreu, Marqués de Benavites . Porque este gran estudioso de Santa Teresa e insigne coleccionista donó buena parte de sus colecciones privadas al Museo de Ávila.

Museo de Ávila

Muchas de las piezas proceden de las coleccione privadas del Marqués de Benavites.

Aunque podemos apuntar que el Museo de Ávila, que abrió por primera vez sus puertas en 1911, no comenzó su andadura en la Casa de los Deanes. Allí abrió sus puertas por primera vez en el año 1969.

Y EL CONTENIDO: DEPÓSITOS, DONACIONES Y LEGADOS

¿Y qué se puede ver en la Casa de los Deanes? Pues permitidnos la expresión: ¡de todo!

El Museo de Ávila recoge todo tipo de elementos de la cultura material de la provincia de Ávila. Y los recoge a través de la iniciativa administrativa (recogiendo los restos arqueológicos aparecidos en la provincia) y de la iniciativa privada: con depósitos, donaciones y legados.

LA VIVIENDA

Las primeras salas del Museo de Ávila están dedicadas a la cultura tradicional. Son unas de las que más disfrutan los niños.

En ellas viajamos al pasado más reciente para descubrir cómo vivían y en qué trabajaban los abulenses del siglo XIX y principios del XX.

Museo de Ávila

Ropa tradicional abulense.

La sala dedicada a la casa es una delicia. Encontramos los trajes típicos, las gorras abulenses, muebles, los cacharros de la cocina… De nada falta en una casa casi ‘lista para entrar’.

Museo de Ávila

La cocina está llena de detalles

Está cuidada al detalle. Tiene, incluso, hasta un ‘tacataca’ de cuando nuestros abuelos eran bebés. Nuestras niñas alucinaron al verlo.

Museo de Ávila

Mirad que andador más chulo.

Y está ‘decorada’ con cuadros de primera: una pintura de López Mezquita preciosa.

Museo de Ávila

Un cuadro de López Mezquita adorna la casa del Museo de Ávila.

LAS PROFESIONES

Y si resulta interesante ver cómo vivían nuestros abuelos y bisabuelos, no lo es menos acercarnos a su manera de ganarse la vida.

El museo recoge todos los aperos e instrumentos necesarios de actividades de siempre, algunas ya en vías de extinción.

Museo de Ávila

Este carro también procede de la colección del Marqués de Benavites.

La matanza, la agricultura, la ganadería, el pastoreo, la cantería… Todo está recogido en el Museo de Ávila gracias a las donaciones. Y todo es digno de ver.

Museo de Ávila

Ganadería, agricultura, cantería… Las profesiones abulenses tienen su espacio en el Museo de Ávila.

LA HISTORIA DE ÁVILA

También es muy curioso recorrer las salas dedicadas a la historia de Ávila: desde la Prehistoria hasta la Edad Moderna.

Podrías estar horas contemplando las joyas que guarda el Museo de Ávila. Nosotros, cuando vamos con las niñas, tratamos de no cansarlas mucho. No se trata de ver todo, sino de disfrutar la visita.

Por eso las dejamos que sean ellas las que decidan qué piezas ver o comentar.

Les suele llamar la atención las piezas de los periodos históricos que mejor conocen que son, también, los más significativos en la historia de Ávila.

Museo de Ávila

Las niñas se tronchaban de risa con este enterramiento.

Como la época vetona, con sus imprescindibles verracos y enterramientos.

O la época romana, con sus estelas.

Museo de Ávila

La historia de Ávila no se entiende sin los verracos.

LA PLANTA ALTA

La galería alta del Museo de Ávila está dedicada a la historia de la ciudad, que se cuenta a través de las piezas halladas en el municipio. También hay una sala dedicada al coleccionismo.

En esta visita en particular nos llamaron la atención dos piezas.

En primer lugar, los restos de las vidrieras del rosetón original de la iglesia de San Pedro. Se trataba de una obra del siglo XVI de Arnao de Flandes. El artista pintó un apostolado: en cada gajo del rosetón aparecía un apóstol, que recitaba una frase del Credo. Por desgracia el rosetón renacentista fue deteriorándose hasta quedar un único apóstol, el que ahora puede verse en el Museo de Ávila.

Museo de Ávila

¿No nos digáis que no es una maravilla esta vidriera?

Y en segundo, el gran tríptico flamenco con escenas de la vida de Cristo y de la Virgen. Es de esos cuadros que puedes estar mirando un rato largo buscando cosas curiosas. Y si encima te lo facilitan con un banquito, mejor que mejor, ¿verdad?

Museo de Ávila

Pasamos un buen rato disfrutando del tríptico.

EL ALMACÉN VISITABLE DEL MUSEO DE ÁVILA

Por cierto, en vuestra visita al Museo de Ávila no debéis olvidar acudir a su Almacén Visitable: está a sólo unos metros y se encuentra instalado en la preciosa Iglesia de Santo Tomé.

En él se encuentran los fondos del museo que por sus características no pueden estar en la Casa de los Deanes.

Verracos, un increíble mosaico romano, estelas mudéjares, restos arquitectónicos de edificios… Entrad a verlo. Merece la pena.

Museo de Ávila

El Almacén Visitable se encuentra a sólo unos metros de la Casa de los Deanes.

DATOS PRÁCTICOS

El Museo de Ávila se encuentra ubicado, como decíamos, en la Casa de los Deanes, que está en la plaza de Nalvillos.

Su horario de invierno (de octubre a junio) es de 10,00 a 14,00 horas y de 16,00 a 19,00 horas.

En horario de verano (de julio a septiembre) abre de 10,00 a 14,00 horas y de 17,00 a 20,00 horas.

En ambos casos cierra los lunes y las tardes de los domingos, fiestas locales (15 de octubre y 2 de mayo) y los días 1 y 6 de enero y 24, 25 y 31 de diciembre.

Museo de Ávila

Otra de las piezas del Museo de Ávila.

El precio de la entrada general es de 1 euro. Y los niños no pagan.

Pero la entrada al museo es gratuita para todos los sábados, domingos y festivos nacionales y autonómicos. Así como el 9 de mayo (Día de Europa) y el 18 de mayo (Día Internacional del Museo).

Así que ya sabéis, buscad un día y venid a disfrutar del Museo de Ávila y de los otros muchos encantos de la ciudad, como la Muralla.

VISITAS GUIADAS

Por cierto, si os apetece podéis uniros a las visitas comentadas que tienen lugar los sábados, tanto al Museo de Ávila como al Almacén Visitable de Santo Tomé.

Museo de Ávila

Un verraco vigila la entrada al Almacén Visitable.

Se celebran a las 12,30 horas y no es necesario hacer reserva previa. Además, son gratuitas.

Estas visitas tienen una duración aproximada de una hora.

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